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Ayer se jugó la última jornada de amistosos entre selecciones antes de la cita mundialista de Sudáfrica.
España llegaba a Francia, subcampeona del mundo, a un escenario donde hacia más de 40 años que no ganaba, y demostró que la Francia actual ya no es aquella selección campeona en el 98. Pero es que España tampoco no es la misma.Porque, como se demostró una vez más, la Roja sabe a lo que juega, y lo hace a las mil maravillas. El resultado final, 0 a 2, es lo de menos, pero lo cierto es que con esta selección todo resultado parece corto, pues ayer otra vez dio la sensación que se podrían haber conseguido más goles. Del Bosque ha heredado un grupo que funciona sólo, en el que cada uno asume su papel y entiende sus funciones, pero que por encima de todo intenta sumar por el bien del colectivo. Los jugadores de esta generación dorada saben que se encuentran ante una oportunidad única de cara al próximo Mundial, pues van a llegar a Sudáfrica en el mejor momento posible. Luego, una vez ahí, será como empezar de cero, pero por lo menos todo el mundo tiene claro cual va a ser la España que veremos en el Mundial: la que nos hace disfrutar desde hace algo más de 2 años, fiel a su estilo de mimar la pelota y hacerla rodar a una velocidad endiablada hasta encontrar la mejor ocasión posible.
El partido de ayer arrancó con el maestro de ceremonias, Xavi, en el banquillo. Da igual. Cesc asume sus funciones perfectamente. Acompañando al de Arenys, Del Bosque formó un doble pivote con Xabi Alonso y Busquets, quienes a pesar de tener un perfil similar se entienden de maravilla. Por lo que hemos visto en la era Del Bosque, parece ser que éste es el dibujo que ha adoptado la Roja tras el legado de Aragonés, quien optaba por dejar como único medio centro a Senna. También es cierto que Aragonés no contaba en sus filas con un hombre como Busquets, cuya meteórica carrera no le impide entender sus funciones como si del más veterano se tratase. Arriba, Iniesta y Silva ocuparon las bandas del ataque junto a Villa (pólvora en estado puro), teniendo una libertad de movimientos que hace tiempo venimos observando; el dibujo se mueve entre un 4-3-3, un 4-2-3-1 o incluso un 4-5-1, pero la verdad es que siempre se busca el mismo resultado: asociaciones rápidas con el balón, uno o dos toques y desmarque, apoyos al compañero, búsqueda de espacios, solidaridad.
Una muestra de ello lo encontramos en el segundo gol de España, obra de Sergio Ramos. La jugada previa fue un rondo en todas las líneas del campo en el que la selección francesa se limitó a presionar el balón y a llegar siempre tarde, cuando éste ya encontraba a un compañero. En un intento de penetrar la línea defensiva rival, España perdió momentáneamente el balón, que cayó a pies de Gourcuff en la frontal de su área. Pues bien, hasta cuatro (cuatro!) jugadores españoles acudieron a la presión. El resultado, como era de esperar, fue la recuperación del esférico y el cambio de banda de Xabi Alonso para que Ramos acabara la jugada. Más allá del gol en sí, lo que me pareció digno de admirar fue la naturalidad con la que los jugadores acudieron a las ayudas, cuando el equipo ganaba y dominaba el balón en aquellos minutos, y tratándose de un amistoso. Saber cuáles son tus funciones en el equipo es algo sumamente importante. Pero aún lo es más, si cabe, saber que en caso de error tus compañeros van a acudir a tu ayuda. Éste tipo de actitud es el primer pilar sobre el que se asenta un concepto: el concepto de equipo.
H.H.
(El Hincha de Hortaleza)




jueves 04 mar a las 09:52