Creo que la jugada del segundo gol de Pippo anticipa todo lo que podemos esperar del Milán durante este año.
Centro con el exterior del pie del maestro holandés, Ronnie mirándolo todo desde el banquillo, y el gatillo del discutido y efectivo Pippo listo para rematar un balón que sólo puede rematar él.Este gol, digo, resume todo lo que puede ofrecer el Milán, si es que las cosas no cambian mucho, porque otra vez más explica por sí mismo el hecho de que no se han hecho los deberes, que el necesario plan de renovación está en el paro, que la venta de Kaká ha servido para tapar unas deudas que, al estar propiciadas por nuestro presidente del país, seguro que no existen, pero que cualquier auditoría que las viera clamaría contra el cielo al ver todos los números rojos que nunca se han visto.
Este gol, sigo diciendo, aúna el espíritu del Milán que ha dado una clase de poderío en Europa y en Italia y que todavía está vigente en el vestuario, pues parece ser que, o bien son los pesos pesados del conjunto quienes sacan las castañas del fuego, o bien nos quedamos haciendo experimentos con jugadores recién llegados que no parecen entender qué es vestir nuestra camiseta.
Y si tienen que ser los antiguos jugadores los que hagan renacer una manera de jugar que nos ha dado muchos triunfos que sean ellos, porque ante todo está el escudo y el honor de ser rossoneri.
d'annunzio







miércoles 16 sep a las 16:17