Llevo unos días agazapado debido a los varapalos que en las dos últimas jornadas nos hemos llevado.
No es que me esconda, simplemente he necesitado unos días para digerir la disolución de la esperanza de alcanzar al Inter.La derrota en el derbi fue escandalosamente extraña debido a la naturaleza del encuentro y, como le sucedía a Mou cuando se enfrentaba al Barcelona, una roja le sirvió para tener todas las excusas perfectas para jugar como al él le gusta: todo el mundo atrás. Lo que es imperdonable es el empate en casa este fin de semana contra el Livorno en casa, que nos deja a ocho puntos del Inter, maldita sea.
Pero ayer por la noche, a última hora, todos los milanistas nos quedamos pasmados y sorprendidos con la contratación a última hora de Mancini, un jugador que deslumbró en la Roma pero que no encontró su lugar en el Inter. Sólo por las ganas y el deseo de volver a estar a arriba -vistiendo los colores verdaderos de la ciudad de Milán- estoy casi seguro de que es un valor necesario para complementar nuestro equipo.
Rápido, habilidoso, con buen centro, sentido táctico y con un disparo fulgurante. Creo que puede ser una pieza clave para armar contras y al mismo tiempo para abrir el campo y dejar espacios a los pesos pesados del equipo, que ya se mueven mejor en zonas reducidas, y que no implican un recorrido muy cansino: Ronnie y Clarence.







jueves 04 feb a las 10:17
Forza Inter!