Supongo que ha llegado la hora de hacer balance de una temporada que bien se podría representar como una suerte de montaña rusa, con el único problema que en lugar de terminar con la típica foto que luego compras y en la que sonríes, la foto no existe porque la máquina no ha llegado a meta por descarrilarse cuando justo subía hasta lo más alto.
p>Digo todo esto porque es cierto que hemos hecho una temporada más que discreta en la Champions, pero este no era nuestro objetivo ya que entiendo que no teníamos plantilla para competir. Por lo menos, obtuvimos una victoria en Madrid, con todo lo que esto representa.
Sin embargo, me refiero a la liga. Durante el transcurso final de temporada dispusimos de bastantes oportunidades reales de obtener el liderato, de arrebatárselo al Inter, pero cuando estábamos arriba, tocando el cielo, pam, empate o derrota. Tras la imposibilidad de conseguirlo en el tercer asalto, todo se fue al traste y tuvimos que apretar los dientes para mantener la tercera plaza, que nos garantiza la Champions, cuya clasificación, creo, era el verdadero objetivo de la presente campaña.
Leonardo no estará en el banquillo y suenan una dopieta formada por Galli y Tassoti, dos antiguos jugadores que lo saben todo del Milán, pero, si se me permite, arrojan un montón de dudas. La posible presencia de ambos en el banquillo es una muestra más de la encubierta situación económica por la que atravesamos, la cual es crítica, nada saludable. Aún nadie ha dicho nada sobre el lugar donde han ido a parar los millones que recibimos por Kaká, pero lo que es cierto es que desde que Maldini colgó las botas parece que hay una suerte de vacío extraño en el seno de nuestro club.
No lo sé amigos, no sé si en un club tan grande e histórico como el nuestro tendremos la paciencia necesaria para entender que no estamos para extender talonarios y que el trabajo que se lleva a cabo desde hace dos años consiste en construir la base del equipo a partir de la cantera. Esto lo puedo llegar a entender, pero necesitamos a otra estrella más determinante que no sea Pato o Ronnie. Necesitamos algo que nos haga volver a creer en que podemos volver a ser lo que fuimos y librarnos de los malditos colores del Inter, que no ceso de ver por ninguna parte.
Esperaremos más noticias para comenzar a especular con más énfasis sobre la próxima campaña.
D'Annunzio






