De sobras es conocido el carácter “patidor” (sufridor) y derrotista de los culés cuándo el juego se atasca y aparecen las primeras dudas sobre un entrenador o una plantilla.
Un carácter sufridor que este año aún no tiene razón de aflorar entre la afición blaugrana gracias al crédito ganado por su técnico Pep Guardiola, pero que todos sabemos que late en la recámara del sentir culé y que aparecerá a la menos pintada.Un carácter el del blaugrana que, paradójicamente, va muy ligado a la ausencia de autocrítica y al echar la culpa al juego, rácano según ellos, de los otros. Esto es, si la pelotita no entra, es por culpa del juego austero y defensivo del rival que evita que los 101 toques de los medios catalanes en el centro del campo no acabe en gol de tacón del número 9 de turno. Pobrecitos míos, que injusto es que 101 toques no acaben en gol.
Pero el fútbol no es el rondo de los 101 toques, el fútbol es marcar GOL; o, al menos, así es como se computan las victorias en este deporte. Y sino que se lo pregunten a la Naranja Mecánica de Cruyff y a su derrota frente Alemania en el Mundial del 74…
Lo cierto, mi querido Molloy, es que el Chelsea enseñó como enfrentar al Barcelona de Guardiola. No solo en el aspecto defensivo, sino también en el ofensivo.
Tanto en Stamford Bridge cómo en Giuseppe Meazza, el Barcelona careció de punch y en ningún momento presentó ocasiones reales de gol (amén del gol de Don Andrés en el minuto 93, sí en el 93). Hiddink y Mou han puesto sobre el tapete una estructura defensiva y un rigor táctico que ahogan la elegancia del juego al primer toque de los catalanes y convierten su juego preciosista en un espectáculo carente de resolución. Por el contrario, las ocasiones del Inter en este primer envite de la Champions fueron endiabladamente claras. Cada llegada de Milito, Eto’o o Stankovic presagiaban el destino en la red.
A pesar de ser un equipo en fase de construcción, el Inter mostró una entereza digna de años de trabajo y sólo la falta de acople entre los hombres de arriba evitó que el Barcelona se llevará de Milán una derrota; con juego preciosista sí, pero derrota al fin y al cabo.
Mourinho ha enseñado al mundo del fútbol como convertir el toque blaugrana en un juego insulso y anodino, que va convirtiéndose en mecánico e inofensivo a medida que avanza el choque.
El Inter amigos míos presentó sus credenciales. Los mimbres están puestos: la zaga es sólida, cierra todos los espacios y ha encontrado en Lucio un líder incuestionable. El medio del campo juega con criterio y tan sólo espera una mayor regularidad de Sneijder (por no hablar del retorno de Cambiasso y así la ansiada y contundente dupla en la medular con el exquisito Motta). Y la delantera es de libro, 2 killers, 2 hombres GOL, Eto’o y Milito – Milito y Eto’o; porque cuándo Eto’o encuentre su sitio en el campo se acabó la discusión amigos míos, seremos definitivamente: el equipo a batir!!
Papa Eto’o






