Golpe de autoridad en el Calcio.
2 – 0, Diego Milito y Pandev. La calculadora del AC Milán se estropeó, se les paró el reloj, eran exactamente las 20:55 de la tarde cuando se les agotaron las pilas: balón largo de Pandev, precioso y preciso, Diego gana la espalda del defensa, encara portería des del ángulo izquierdo del área, chute con la zurda, raso y a la base del palo. Golazo clásico de nuestro 22; sin duda, el mejor definidor de la Serie A.Ni el ataque de estupidez de Sneijder a los 20 minutos de juego, dejándonos con 10, pudo con el rigor táctico de Mou. Hasta ese momento dominábamos a placer y, aunque incorrecta, los aplausos infantiles del holandés al arbitro por una decisión criticable no eran para nada motivo de expulsión. El AC Milán se hizo entonces claro dominador de la pelota, del juego, pero nunca de las ocasiones. A pesar de un inspirado Pirlo y de un brillante Beckham a la banda derecha, regalándonos centros excelentes, el cuadro de Leonardo fue incapaz de llegar con claro peligro al marco de Julio César. Les falta mordiente arriba. Les falta un buen 9 que remate el trabajo de estilista de Becks, Andrea, Seedorf o Ronaldinho. No hay pegada.
Por el contrario, nuestro Inter nunca se puso nervioso. Muy bien organizado entorno a Cambiasso, contuvo la presión milanista a 5 metros del área; recuperación de balón y pase al hueco para que Pandev o Diego intimidaran con contadas pero temibles contras. Un partido de juego basado en el oficio, de esos que tanto gustan a Mou y que tan bien maneja. Domina perfectamente el dibujo de contención y controla perfectamente los tempos de todos los aspectos del juego; aquí unos detalles: a) un pequeño retraso en la entrada de los jugadores interistas al campo en el inicio de la segunda parte, con el clarísimo fin de generar tensión y expectación en la grada y poner así presión sobre el árbitro y los jugadores del Milán; b) entrada de Motta tras el gol de Pandev, con lo que ganamos en solidez defensiva; c) arengar airosamente a la hinchada para que empuje y grite en los minutos finales. Qué grande es Mou cuándo se enfunda el traje de gran líder y contagia la locura a la grada.
La experiencia es un grado, y ayer Mou supo leer el partido mucho mejor que Leonardo.
Papa Eto’o







lunes 25 ene a las 17:16
Papa Eto'o, ¿no deberías llamarte mejor Papa Milito!?