En una época en la que la tasa de desempleo no cesa de subir la sociedad podrá disfrutar, una vez entren en escena todas las competiciones europeas, de fútbol todos los días de la semana.
p>La reflexión de esta editorial está encaminada hacia la siguiente cuestión: ¿es beneficioso para la competición liguera posponer los partidos y dilatar de una manera tan escandalosamente mercantilista las jornadas ligueras?, ¿qué sucede con los hinchas que acuden a los estadios de fútbol pero que deben realizar trayectos muy largos para desplazarse? Recuerdo acudir a algunos partidos en aquella época, en la que Antena 3 ofrecía partidos los lunes, y presenciar encuentros en los que se podía escuchar el eco y los gritos de los jugadores.
El control del fútbol por parte de la televisión es un hecho incuestionable; si se quieren mantener las plantillas con nombres altisonantes porque es necesaria una fuente de ingresos que sea capaz, por un lado, de satisfacer las demanda creada por los equipos a la hora de armar plantillas largas, para aguantar toda una temporada, y, por el otro, permitir a los equipos comercializar su imagen tanto en el país donde juegan como en el extranjero. Sin duda es un escenario complicado y dibuja una balanza en la que el costado de los euros pesa mucho más que el deporte.
Me aventuro a pensar que, una vez comience la Champions y la Europa League, justo en las jornadas en las que los equipos no disputan estas competiciones les harán jugar los lunes, porque no tiene sentido ofrecer partidos con menos audiencia los lunes, en los que tendremos que ir todos al fútbol, bueno, todos no, porque los niños no creo que acudan a los estadios si el día siguiente tienen que levantarse para ir al colegio.
No sé si este capitalismo post-industrial acabará por reducirlo todo a un mero espectáculo que podemos presenciar pero que no podemos experimentar cómo es debido, a saber: disfrutando de algo de tiempo para acercarse a los aledaños del estadio, compartir unas charlas con tu hinchada, o simplemente sin la necesidad de tener que salir de trabajar corriendo y ver la primera parte del partido con el traje o el mono de trabajo (en el sofá) porque no te ha dado tiempo de quitártelo.
solohinchas.com







miércoles 03 feb a las 16:08