Fueron grandes jugadores, estrellas indiscutibles para sus equipos y siempre aclamados por la afición.
En raras ocasiones pisaron el suelo de los banquillos pero ahora ocupan el sillón principal para dar órdenes en lugar de recibirlas. Forman el club privilegiado de jóvenes entrenadores ambiciosos que militan en numerosas entidades de la máxima categoría, con el único fin de llevar a sus equipos a conseguir el mayor número de triunfos por temporada. En su cabeza sólo hay un objetivo, quieren ser como Guardiola, tienen "Guardiolitis".La oleada de técnicos inexpertos que buscan su sitio para contribuir a mejorar la calidad técnica de los equipos, se ha convertido en una auténtica epidemia en las últimas temporadas. Todos coinciden en su relativa juventud, espíritu líder y su sonado fracaso por cazar el ansiado testigo de Guardiola. Desde la llegada de Pep al FC Barcelona y su impecable trayectoria se ha desencadenado la creación de muchos imitadores que se quedaron en una copia defectuosa de la obra maestra. En tiempos de crisis, ésta parece que afecta directamente al mercado de entrenadores plagado de técnicos de perfil bajo. Ex-futbolistas que no saben entrenar y que no han terminado de colgar sus botas cuando ya están al frente de un vestuario.
Sonados nombres como el de Hugo Sánchez, Onésimo, Simeone, Oli, Ziganda, Laudrup, Lillo, Gay o Pochettino están al frente de esta lista de mediocres místers que se quedan en las impotentes ganas e intentan ser ese determinante mediático que cambie el rumbo de este deporte. La mayoría de ellos asumen su intento fallido de plagio. Quieren ser el nuevo Guardiola que gane con los mejores resultados y con superioridad absoluta en todas las competiciones. Sin embargo, alguno que otro pretende desmarcarse, quizás por exceso de prepotencia, por cierta envidia o por una recelosa animadversión fruto del pasado rival. Es el caso de Míchel, actual entrenador del Getafe y al que muchos ven como futuro estandarte del vestuario merengue, quien aseguró que él no quería ser como Pep y por ello trazaba una tangente en su carrera que no lo llevara a comparaciones con el catalán.
Sea por el motivo que sea, Pep Guardiola es, a día de hoy, el máximo referente para esa materia prima de promesas de entrenadores que opositan en las principales ligas. Es ese "maestro chef" al que todos los restaurantes de alta cocina quieren imitar pero del que nunca consiguen su esencia. Por mucho esfuerzo, interés o medios, ninguno es capaz de igualarlo e, incluso, llegan a darle mal nombre en casos como el de Oli, Koeman o Ziganda. El error radica en que Guardiola sólo existe uno y no puede repetirse. Ninguno cuenta con sus mismos jugadores, su cuerpo técnico ni con sus ideas. Ninguno es capaz de reinventarse a sí mismo para fabricar una versión evolucionada y mejorada de Pep que sea diferente a la que conocemos. Copian mal y son tantos que llegan a contaminar con esta epidemia de guardiolitis que no ha hecho nada más que empezar.
Artículo de Montse García
pokegol.wordpress.com





jueves 08 abr a las 16:17
En cuanto a Pep, no tengo palabras para describir lo feliz que me siento desde que él está en el banquillo. Espero que lo esté por muchos años, porque va a ser irreemplazable.