Cuando un buen amigo mío me dijo que Muñiz iba a pitar el Madrid-Athletic os confieso que me empecé a preocupar.
El partido era difícil, y de él dependían nuestras opciones europeas para la próxima temporada. El Madrid se jugaba la Liga, y el Bernabéu ya es de por sí un estadio complicadísimo. La designación de Muñiz Fernández como árbitro para el partido del sábado fue la gota que colmó el vaso.Sé que hablar de los ábitros no ayuda en nada, pero en el caso de Muñiz hay que hacer una excepción. Creo poder afirmar sin medio a equivocarme que cualquier aficionado de cualquier equipo dirá de él que es un mal árbitro, pues no son pocas las decisiones polémicas que le han acompañado a lo largo de su carrera. Pero si a quien le preguntamos es a un aficionado al Athletic, de buen seguro que su cara cambia al instante. Simplemente porque este buen hombre cometió uno de los robos más escandalosos que se recuerdan en el Athletic – Real Madrid de la temporada pasada, cuando entre otras cosas ignoró un codazo de Huntelaar a Amorebieta, expulsó a Yeste, Ion Vélez y a Luci Martín, señaló como penalty un piscinazo de Marcelo y permitió a los jugadores del Madrid emplearse con una dureza que no toleró con los nuestros. El partido terminó 2 a 5, pero siempre se recordará como uno de los atracos más flagrantes a los que nos ha sometido un árbitro.
Pues bien, el señor en cuestión fue el designado por el Comité de Arbitraje para el partido del Bernabéu, y como no podía ser de otra forma quiso ser protagonista otra vez. En el minuto 20 de la primera parte, con empate a zero en el marcador, un balón que se iba a perder por la grada del Bernabéu impactó en la mano de Amorebieta; la decisión de Muñiz fue de una rigurosidad extrema: penalty y expulsión. O lo que es lo mismo, 1 a 0 y 70 minutos por delante con diez jugadores. Una odisea que como no podía ser de otra manera terminó en goleada del Madrid en la segunda parte, hasta que nuestros chicos pudieron aguantar el tipo. Porque orgullo no nos faltó, e incluso Yeste se permitió el lujo de marcar un golazo para llevarnos al descanso con empate a uno. Pero tras la reanudación, y sabiendo el Madrid que el Barça ya ganaba 0 a 3, llegó el vendaval, y en el momento en que llegó el segundo, la montaña se hizo inalcanzable para el Athletic, que empezó a desmoronarse como un azucarillo. Ya lo dijo Gurpegui al final del partido: ‘Sólo le ha faltado marcar un gol’. Hablaba de Muñiz, evidentemente.
Pues bien, nos guste o no, esto es lo que hay, y todo lo que podemos hacer es quejarnos sin que nadie nos escuche, para terminar agachando la cabeza y tirar para adelante. La derrota contra el Madrid ha terminado definitivamente con nuestras esperanzas europeas, y finalmente el Athletic acabará la temporada octavo, lo cual, y lo vengo diciendo desde hace varias semanas, es el premio a una temporada increible. Ha sido una lástima que habiendo llegado tan lejos, al final la clasificación para Europa se nos haya escapado, pero no dudo de que todos los hinchas del Athletic estamos tremendamente orgullosos de nuestro equipo. Auguro que la próxima semana San Mamés será una fiesta, pues sin duda los leones se merecen una gran despedida para agradecerles el gran año que nos han hecho pasar.
¡Aupa Athletic!
DeZarra







martes 11 may a las 07:26