La última jornada del campeonato liguero merecia un final feliz para celebrar el grandísimo año que ha realizado el Athletic, y así fue gracias a la victoria por 2 a 0 en San Mamés ante el Deportivo de la Coruña, en un partido en el que no había nada en juego pero si una carga emocional elevadísima.
Muniain y Javi Martínez, dos jóvenes que de mantenerse en el club serán el futuro del mismo, homenajearon con sendos golazos a dos jugadores que decidian poner punto y final a su carrera deportiva: el primero fue Armando, que a sus 39 años y habiendo visto cumplido el sueño de debutar en Primera en 2008, deja el futbol en activo para incorporarse a partir de la próxima temporada en el cuerpo técnico del club. El segundo, merece un punto y aparte, pues tras 15 años en la entidad, se despide toda una leyenda del Athletic: Joseba Etxeberria.Hablar de Etxeberria es hablar del Athletic; 15 años, 510 partidos y 104 goles son unos números de vértigo que sin embargo no hacen justicia a la hora de reflejar todo lo que Etxebe significa para el club. Porque desde que fichara para el Athletic en el lejano 1995 procedente de la Real Sociedad, en el año en que se había convertido en Bota de Oro de la Copa Mundial de Futbol Sub-20, Joseba ha unido su vida deportiva a unos colores como pocos jugadores en el mundo pueden hacerlo. Con humildad, con trabajo, con entrega y, sobretodo, con corazón, Etxeberria ha defendido el escudo del Athletic por encima de todas las cosas, convirtiéndose durante años en el mejor extremo de los leones. Rápido, talentoso, inteligente, buen regateador y buen definidor, una de las bandas del equipo le ha pertenecido durante toda su carrera, pues no ha sido hasta éste año cuando ha visto su participación en el equipo disminuir de un modo sensible.
Pero el compromiso de Etxebe con el Athletic no es únicamente deportivo, pues a nadie se le escapa el detalle que tuvo al final de su carrera, y que explica perfectamente porque Joseba es un jugador único. No creo que nunca más volvamos a ver un gesto similar en ningún jugador, pues de todos es sabido que, en agradecimiento al club, Etxebe decidió regalar un año más al Athletic, razón por la cual ha jugado éste último año sin cobrar. Puede que sea un solo detalle para los que contemplamos la carrera del Gallo en toda su mangitud, pero sin lugar a dudas es algo que resume muy bien la estrecha relación que han mantenido club y jugador. La ovación que le dedicó San Mamés cuando, en el minuto 71, el cuarto árbitro levantó el marcador electrónico con el dorsal 17 habla a las claras del respeto y el cariño que la afición le tiene al jugador. Todos sus compañeros corrieron a abrazarle, y también los jugadores del Deportivo, en un bonito gesto que reconoce la trayectoria de Etxebe, quien emocionado no pudo contener las lágrimas. Quizá alguno pensara que se trataba de un momento triste para él, pero al final del partido él mismo aclaró que se trataba de lágrimas de felicidad, por ver como todo el amor que él ha dado a su Athletic le ha sido correspondido por la hinchada de San Mamés, que ya tiene a un nuevo ídolo al que venerar eternamente. ¡Aupa, Etxebe!
DeZarra







miércoles 19 may a las 16:17