El partido ante el Sporting confirma lo que se venía apuntando en Valladolid y en la gran remontada de Copa: parece que por fin nos hemos encontrado.
Andábamos perdidos, tristes, frustrados, resignados, vagabundeando por los puestos bajos de la tabla, sin rumbo fijo. El partido del Sevilla supuso un antes y un después. Por fin el viento cambió de dirección y empezó a soplar a favor de nuestros intereses. Y todo utilizando las mismas armas que en los dos últimos años: fe, goles y sufrimiento. No importa cuántos goles nos metan, si nosotros metemos más.
Me propuse no hablar más de la defensa, y así mantendré mi palabra, ya que por fin podemos hablar de otros temas. Podemos hablar del desconocido Reyes, otro que también se ha encontrado. Podemos hablar de Assunçao, que pese a la charlotada del Recre hoy en día es indispensable. Podemos hablar del resurgir de Simao, de la importancia del Kun. Podemos hablar del reencuentro de Forlán con el gol. Tras un idilio que duraba ya años, el uruguayo y el gol se concedieron un paréntesis demasiado largo. Pero cuando están juntos, cuando vienen de la mano, Diego es feliz, y lo más importante, nos hace ser felices a todos los atléticos. Demostrado queda que si Forlán y el Kun están al máximo nivel, el Atlético tiene una pegada descomunal. Ayer se quiso sumar a la fiesta el joven Ibra, para decirnos: “Tranquilos, si se lesionan estoy yo” (salvando las distancias). Y está Borja, que aunque nada tiene que ver en su juego con Torres, tiene mucho gol.
El partido también supuso el debut de Tiago. El portugués, pese al cuarto de hora que estuvo en el campo, dejó muestras de su juego pausado, que esperamos pueda garantizar la salida del balón.
Ayer se acabó sufriendo, pero esto no es novedad, y también hubo ocasiones para aumentar la renta. De tres en tres sí es posible llegar a Europa. No cabe otra.
Mr.Dangerous







martes 19 ene a las 07:17