Dicen los números que tenemos un punto menos que el año pasado.
Y empiezo escribiendo comparando con el año pasado para pensar si es mejor dejar de hacerlo y saber, de una vez por todas, que el Triplete es algo extraterrestre.El partido en San Mamés es de aquellos complicados por el simple hecho de que en la presente campaña ya se cuentan cuatro partidos contra los de Caparrós. Aún así, no tengo ningún reproche al equipo y admito que la primera media hora me dejó casi maravillado sino fuera porque no metimos ni un maldito gol.
Ahora bien, qué le pasa a la fortuna que ya no nos sonríe tanto: lesión de Abidal más gripe A, Yaya con el mismo problema, chut desafortunado de Ibra en el entreno que termina siendo lesión, pinchazo de Messi en los isquiotibiales, partidos exigentes después de jornadas de selecciones. En fin, como señala hoy Vila-Matas, haciendo referencia a Pàmies, el calendario de este año lo ha diseñado un psicopata, pero esto no debe ser excusa.
Ante todos estos trastocamientos de fortuna solamente nos queda una opción que es la de continuar por lo que nos permite ser nosotros mismos; el estilo, los automatismos y el espíritu luchador son no se quebrantan así como así. Hay que aferrarse a estos tres elementos para continuar escribiendo la historia de la presente temporada, aceptar estos trastocamientos y continuar con la narración del éxito.
Mañana martes hay un partido vital, creo que mucho más importante que el clásico. Por el simple hecho de que la Liga es larga y la Champions es como una noche larga pero que se puede acortar si no mides bien tus pasos cuando estas calentando para cuando lleguen los momentos decisivos.
Espero que el Camp Nou se desgañite este martes, que vuelva a presentar una hinchada voraz como la de Roma (a los ingleses no se les escuchaba) y que podamos burlarnos de la fortuna, decirle que por más que nos gire la cara y nos de la espalda somos nosotros quiénes la controlamos porque somos los más fieles seguidores de nuestra propia causa.
Molloy







lunes 23 nov a las 11:42