Creo que es la primera vez que escucho a Guardiola usar su palabra para meter un poco de presión al rival.
Siendo esta la única ocasión que recuerdo, creo que merecen el esfuerzo de tratar de adivinar qué es lo que busca; subrayar el hecho de que el Madrid ha invertido cientos de millones para comprar el éxito mientras que, si repasamos el primer discurso de nuestro técnico, tenemos el mismo mensaje desde el día en que nuestro antiguo capitán se enfundó el traje y dijo que iba convencer a los jugadores con las palabras, que son las que transmiten el discurso que impregna nuestro estilo ganador.Creo que Guardiola ha hecho ver a todo el mundo la estrategia del Madrid con estas palabras, pero al mismo tiempo también lo ha demostrado dónde hay que hacerlo, y este no es otro lugar que el terreno de juego. Sí, estoy hablando del partido del miércoles, cuando se demostró que casi no importa quien juegue (a día de hoy opino que el único imprescindible es Xavi) porque nuestra manera de encarar el éxito se remonta a una historia de los últimos 20 años. Premia el colectivo por encima de cualquier otra variante, premia el deseo de ser un órgano múltiple que no servirse de una camiseta para seguir siendo el mejor.
Por otro lado, Pellegrini, creo, ha captado muy bien el mensaje de Pep. Dicho en otras palabras, Guardiola ha invitado al madridismo a rebatir lo que no se puede revocar y es el hecho de que a día de hoy no hay nadie que juego cómo nosotros. Pep ha provocado, por primera vez, que el rival reconozca este hecho, porque sabía perfectamente que, durante más de una semana (la que acaba de transcurrir), todas las preguntas de los periodistas están destinadas a producir respuestas que versen sobre la eterna comparación entre los dos equipos. No ha sido necesario decir nada más, ni gastar mucha energía para provocar que todo el mundo hable sobre este hecho, lo cual también puede ser leído de otro modo; el reconocimiento de la supremacía culé en cuanto al deseo que todos los equipos aspiran, agradar, gustar, ser reconocido por el espectáculo.
El partido de esta tarde, por el lado balugrana, presenta una duda. Cuando el último Madrid campeón de Liga ganó en el Camp Nou lo hizo en un encuentro que estuvo marcado por la duda de Deco y Ronie. En ésa ocasión jugaron los dos. Ahora sabemos que si Messi e Ibra no están no lo harán, y no nos preocupa. Pero en el caso de que juego Messi, creo que el sacrificado será Keita, porque si Pep puede quiere disputar el encuentro como siempre, al ataque, con la cara destapada y sin pensar en qué jugadores tiene el rival y cómo es posible pararlos.
Será un partido duro y creo que, a pesar de que sea muy temprano sí que marcará la temporada, especialmente desde un punto de vista vebral, que es un aspecto, por cierto, con el que hemos tenido que convivir desde la llegada de los humeantes millones, los cuales, por cierto, aún no han podido terminar con nuestro estilo.
molloy







lunes 30 nov a las 12:41