Qué raro es el fútbol y qué extraño es este deporte que en ocasiones se mide más por la grandilocuencia de un resultado y no tanto por la manera, el cómo, se llega al mismo.
Después del partido de ayer los culés podemos estar bien contentos porque el juego del equipo volvió a mostrar sus señas de identidad, pero también podemos tirar las orejas de los jugadores por no ser capaces de materializar el sinnúmero de ocasiones generadas.Si ayer comparábamos al Barça con Hendrix y a escondidas apuntábamos hacia la posibilidad de confiar en el talento innato del conjunto, hoy podemos asegurar que se ha dado un paso al frente hacia el retorno; a saber, hacia la puesta a punto o el pacto entre memoria -cómo lo hacíamos el año pasado- y el estilo que desde el cual valoramos el futuro.Dependemos tanto del gusto por lo exquisito que a veces es necesaria la presencia de jugadas clásicas para encontrar un balance para tanta precisión. Y en este sentido es necesario hablar de, Sr. P, que es así como venimos llamando a Pedro desde el pasado verano en solohinchas. El muchacho tiene ese rigor táctico necesario para que un jugador de banda del Barça no se desespere cuando no le llegan balones y, sumado a su pragmatismo, provoca que con tan sólo 21 años salga coreado del Camp Nou; con el de ayer ya son 7 los goles conseguidos en liga y 16 en lo que va de temporada: así, de este modo, volvemos a saludar a la Masia, que ayer estaba representada, atención, por 8 jugadores del 11 titular, ahí es nada.
El cambio táctico, con la inclusión de Messi como mediapunta, no lo fue tanto, porque Xavi y Busquests permutaron sus posiciones dependiendo de quien iba más hacia arriba y quien se quedaba en la retaguardia. No en vano, es una modificación que recuerda al giro de tuerca que dio Guardiola a su equipo a partir de 2 a 6, por cierto, parece que este año el campeonato volverá a decidirse en Madrid (lo que no termino de entender es por qué, si el calendario está configurado sin la intervención pura del sorteo, es el tercer año consecutivo que el partido de vuelta no se disputa en Barcelona).
(Sigo sin hablar de los árbitros) Pero es que ayer, además, hubo otro retorno; en la radio dijeron que contra el Reacing el Barça intentó 5 centros en todo el partido, contra los alemanes 8 y, frente al Málaga, Alves centro en 9 ocasiones; bienvenido seas.
Me gustó y no me gustó el partido de Ibra y me gustó y no me gustó la falta de entendimiento entre el Mago y Messi, creo que el marcador se podría haber abierto mucho antes si ambos fenómenos se hubiesen visto las caras en alguna jugada. Quizá no dispongo de todos los conocimiento para apreciar en toda su potencia el juego de Ibra, pero lo que sí es cierto es que ayer lo vi mucho más partipativo y, con esto quiero decir que, posiblemente, las modificaciones de Pep dieron su fruto.
Eterno retorno. Si este es el título del comentario me despido diciendo que llevamos un punto más que el año pasado y que al partido de ayer fue toda una bendición para los puristas del estilo, que al fin y al cabo es el camino invisible que nos lleva, una jornada más, a ocupar el liderato de la liga. Y en parte fue gracias al segundo gol, el de Messi, que si se repasa desde su inicio es una muestra explícita para clamar los ánimos del imaginario culé, que sigue soñando en algo grande.
Molloy







domingo 28 feb a las 14:12