El Espanyol saca un buen empate a cero en el Madrigal.
Condicionado por la expulsión en el minuto 14 del defensa argentino Juan Forlín, los de Poche se vaciaron y con una gran solidez defensiva consiguió su propósito: no perder.Si el partido ante el Xerez el empate a cero nos pareció a poco, este contra el Villarreal nos sabe a gloria. Poche apostó por un once inédito hasta la fecha: Kameni en la portería; Roncaglia -cambio obligado por la lesión de Chica- y David García en los laterales acompañados por la dupla formada por Forlín y Pareja en el eje de la defensa; un doble pivote con Moisés y Nakamura; Luis García y Coro en las bandas, e Iván Alonso de enganche a Callejón que ocupó la punta de ataque.
Después de un inicio de partido con claro dominio local -los de Valverde necesitaban los puntos urgentemente- y una falta lanzada por Luis García que desvió al travesaño Godín, hubo una jugada que rompió el transcurro del choque: en el minuto 14 Forlín fue expulsado por tirar al suelo al borde del área al italiano Rossi que se dirigía solo ante la portería de Kameni; a mi modo de ver expulsión justa. Poche sustituyo al instante a Nakamura -me hubiera gustado ver cómo se las apañaba en el medio campo- para dar entrada al lateral Pillud y reordenar así la defensa: Roncaglia ocupó el sitio de Forlín. Empezaba un partido nuevo y nos quedábamos sin poder ver el planteamiento inicial de Pochettino.
76 minutos de sufrimiento. Tantos minutos con un hombre menos ante un Villarreal que venía con tan solo 2 puntos en la clasificación y en puestos de descenso, pero que al fin y al cabo era el Villarreal, hacían indicar que sumar sería difícil y que nos iríamos a casa de vacío. Pero no, los de Poche demostraron una vez más que si este equipo tiene alguna característica especial, ésta es carácter y personalidad; ante la dificultad e adversidad se crece. La primera parte fue de dominio local -como todo el partido- que apretó y las claras oportunidades que tuvieron fueron desviadas perfectamente por un sensacional Kameni -el mejor del partido-. En la segunda mitad Mauricio dio entrada al canterano Baena por Coro para dar solidez en el medio campo perico y lo consiguió: menos en contadas ocasiones el Villarreal no dio sensación real de peligro. Mauricio aposto por ser serios en defensa y olvidar la zona creativa del equipo; seguramente tuvimos poco atrevimiento en ataque y escasas oportunidades de gol, pero personalmente no me disgustaron los cambios de Poche; el objetivo era no perder, tal como se había transformado el partido, y lo consiguió.
A sí pues el Espanyol volvió a casa con un punto de oro y sin perder la cara en ningún momento del partido, ante un Villarreal algo despistado en la punta de ataque, pero que seguro que al final de temporada estará en los puestos delanteros de la tabla. Sumamos 8 puntos después de no conocer la victoria en los dos primeros partidos de liga -tuvimos un poco de mala suerte y el nivel físico no era el adecuado-y sin conocer la derrota en los últimos 4. Ahora tenemos 15 días para preparar el nuevo choque liguero contra el Tenerife en casa y la obligación es ganarlo.
En el corazón, mágico Espanyol // enricmc







jueves 08 oct a las 22:09