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Esta mañana me levanto, ojeo la prensa, me doy cuenta de que no existe la autocrítica y luego pienso por qué razón la palabra fracaso, aunque sea algo altisonante, no aparece en ningún medio de comunicación.
p>Queridos y queridas hinchas madridistas hemos pasado otra temporada sin obtener un sólo título, los proyectos de los equipos de fútbol y baloncesto no han sido capaces de florecer tal y como nos lo presentaron a principios de temporada.
Yo, lo único que digo, es que creo que debemos revertir esta situación de algún modo y la mejor manera que encuentro es criticándonos un poco y viendo dónde están los errores. Los medios oficiales no se atreven a cargar contra Florentino, no tienen el valor de discutir, por pequeño que sea, ni un sólo detalle de su gestión y yo me pregunto hasta qué punto tanto control es positivo, porque para apreciar las cosas, en ocasiones, es bueno presentar y verbalizar todo lo que has hecho mal y asumir el mea culpa.
Creo que este control absoluto, quizá por miedo a sufrir las consecuencias de los grupos de poder que deben rodear el mundo florentinesco, es como tratar de vivir en una inopia acrítica que lo único que hace es repetir aquello que le sucedía al personaje del cuento, que se miraba al espejo sola y siempre obtenía la misma respuesta cuando se preguntaba por su belleza.
Lo que más me asusta son los bandazos y la repetición de las estrategias. El año pasado, una vez el Barça ganó la Copa de Europa, nuestros dirigentes nos ayudaron a superar el trauma anunciando fichajes espectaculares de manera consecutiva. Ahora, tras perder la Liga, más de lo mismo. Pero con una diferencia crucial, porque sigo pensando que la llegada de Mou es más un antídoto que una solución. Tengo la impresión de que no aprendemos la lección, nos movemos por impulsos sin que nadie tenga la clarividencia suficiente como para atreverse a mover el timón hacia otra dirección o sugerir una ruta alternativa para llegar a la isla del triunfo.
El Buitre







lunes 07 jun a las 19:12