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Parece que fue ayer cuando Jorge Valdano hacía debutar en la Romareda a Raúl, aquél 29 de octubre d
e 1994. 740 partidos y 323 goles después se marcha el ‘Gran Capitán’, rumbo a Alemania, con la intención de apurar sus últimos sorbos de fútbol. Y en este verano de despedidas también nos deja Guti, que también debutara de la mano de Valdano un año después, y que posiblemente se marche al Besiktas turco de Schuster. Los dos capitanes de la plantilla nos dejarán un vacío imposible de llenar.
Tengo un sentir en cierto modo agridulce ante esta situación. Creo que difícilmente habrá alguien con mayor merecimiento que Raúl y Guti para haber culminado su retiro en el Real Madrid, su casa. Es cierto que los años no pasan en balde, y es posible que apenas hubieran dispuesto de minutos en un equipo que exige de los mejores. La veteranía es un grado, pero el físico no perdona. Seguramente Raúl recibirá homenaje en el césped del Bernabéu, como ya lo tuvieron Di Stefano, Hugo o Butragueño. Quizá Guti también lo reciba. Pero no sé hasta qué punto se ha podido anticipar en cierto modo la despedida. Quizá sólo sea una sensación fruto de la tristeza de saber que Raúl y Guti nunca más vestirán la camiseta blanca. Nos quedamos huérfanos de su fútbol, de sus goles, de sus genialidades.
Creo que, en los últimos tiempos, Raúl y Guti habían asumido su nuevo rol en el vestuario. No obstante, su salida en busca de nuevos retos demuestra que siguen teniendo el mismo hambre de fútbol del primer día. Deseo de corazón que puedan disfrutar de uno o dos años de diversión en Alemania, Turquía o donde sea, y que cuando cuelguen las botas puedan seguir vinculados al Real Madrid de algún modo. Ahora bien, espero que no se crucen en nuestro camino en competición europea, porque jamás podría concebir un gol de Raúl en el Bernabéu con otra camiseta que no sea blanca.
Sancho





lunes 26 jul a las 20:44