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Decía Cristiano Ronaldo antes del clásico que le “motiva que le reciban mal”. Ayer pudo comprobar la hospitalidad que se le dispensa al Madrid siempre en el Reyno de Navarra
. Cuando el autobús llegó al campo, “Cristiano muérete” fue de lo menos ofensivo que pudo escucharse. Y cada vez que el portugués fallaba se le recordaba el último eslogan de Maradona. Pero Cristiano se suele crecer ante estas hostilidades: "En 2006, después del Mundial, en el que eliminamos a Inglaterra, fui el jugador más abucheado. Luego, fui elegido el mejor de la Premier". Lástima que ayer no pudiera cerrar las bocas de los desalmados que le increpaban, que no eran todos. Le faltó algo de chispa a Cristiano, como faltó algo de chispa al Madrid para rematar el partido.
Se decía la pasada noche en un conocido programa radiofónico que ante la posibilidad de alcanzar el liderato a costa del eterno rival, el Madrid de Juanito hubiera salido al campo con otra actitud, y al descanso ya ganaría 0-3. No creo que jugásemos ayer un mal partido en absoluto. Pellegrini puso en liza un once coherente, similar al de jornadas anteriores, con Garay supliendo la baja de Pepe, Lass y Xabi dominando el medio campo, y Marcelo y Van der Vaart surtiendo balones a Cristiano e Higuaín.
Osasuna redujo al máximo la distancia entre líneas, limitándose a guardar bien los espacios. Aunque tuvimos el balón, no fuimos capaces de inquietar la portería de Ricardo. En el segundo tiempo cambió un poco el decorado. Nos fuimos de manera más convincente y descarada a por el partido, como exige el escudo blanco, conscientes de que estaba en juego el liderato. Hubo ocasiones para conseguir el 0-1, sobretodo un remate de un Higuaín algo egoísta que repelió el meta navarro.
Pellegrini dio entrada a Benzema por Van der Vaart. El holandés no fue el mismo de jornadas anteriores, nublado por un Osasuna que dificultaba la salida del balón achicando espacios. La entrada de Benzema coincidió con los minutos de mayor asedio a la portería rojilla, aunque el francés anduvo algo acelerado en su afán por ganarse la titularidad. Tampoco fue el partido soñado de Higuaín, que fue sustituido por Raúl, precisamente cuando mayor peligro estaba creando. La presencia del Gran Capitán esta vez fue testimonial. La resistencia de Osasuna, que gozó también de alguna ocasión, salvó un punto para tranquilidad de los culés, aún aturdidos por el pinchazo de ayer.
En definitiva, nos llevamos empate de Pamplona, en un partido que bien pudimos ganar por lo dispuesto en el campo. Pero lo más importante es que, pese al resultado, no achacamos la presión del asalto al liderato. Primer intento fallido, pero a pesar de los seis títulos, el Barcelona ya ha dado importantes muestras de debilidad. La distancia en la clasificación, 2 puntos. La distancia real ni siquiera es tanta.
Sancho







lunes 04 ene a las 01:37