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La primera vez que Florentino Pérez estrechó la mano a Manuel Pellegrini fue el día en el que el chileno firmó su contrato con la entidad blanca.
Como siempre que un nuevo fichaje llega al Real Madrid todo son ilusiones, buenos propósitos y exceso de confianza ciega en la nueva incorporación. Basta esperar el transcurso de unas cuantas semanas para darse cuenta de lo efímera que es esta realidad.En el caso de Pellegrini el mal ambiente llegó pronto y las primeras discrepancias se hicieron notar en la rueda de prensa en la que "el Ingeniero" defendía la continuidad de Sneijder y Robben como titulares indiscutibles de la plantilla. Pero las arcas del club había que rellenarlas tras la mala gestión realizada por Calderón y por el desembolso de los grandes galácticos que venían con el mono de salvadores pero sin las herramientas para conseguirlo -o las perdieron por el camino-. Así que era necesario vender a jugadores que podrían haber dado la talla en esta temporada y que contaban con el apoyo del míster, pero eso no era relevante para la ejecutiva del club.
A este primer contratiempo se le fueron añadiendo nuevos amigos que ponían en duda su capacidad para entrenar un equipo de tales características y con las exigencias que ello requiere. Primero fue la eliminación de la Copa del Rey por el Alcorcón y, a continuación, el mal juego que realizaban los jugadores sin un esquema fijo, sin estrategia y con mucho desorden aunque siempre ganando. El punto de inflexión en la relación lo ha marcado la reciente expulsión de la Champions ante el Lyon en el Bernabeu. El principal sueño de Florentino se esfumaba de un plumazo y con ello todo lo que había prometido durante su candidatura. Ahora sólo queda una Liga que no sacia a casi nadie a pesar de que puedan batirse records de puntos y goles con el Real Madrid sin ni siquiera ganarla.
Cualquier esfuerzo del chileno es enjuiciado al milímetro y no es la primera vez que se encuentra en esta tesitura. Como ya ocurriera a mediados de los noventa cuando militaba en la Universidad Católica entrenando a grandes jugadores, conocidos en España, como Alberto Acosta y Néstor Gorosito, llenó las vitrinas con la Copa Interamericana y la Copa de Chile aunque no se hizo con los campeonatos nacionales por lo que se le tachó de ser un mal entrenador que sólo consiguió esos títulos gracias a la obra divina y no por sus enseñanzas. Tras este "primer fracaso" se le abrieron las puertas de San Lorenzo y River con mayor suerte de la disfrutada hasta el momento.
El problema del Real Madrid no radica en los astronómicos fichajes que son necesarios para devolver la ilusión a la afición -y vender camisetas para compensar gastos-, ni tampoco en un entrenador insulso y perdedor para muchos pero trabajador, exigente y competitivo para otros. El problema surge en la falta de paciencia por parte de la directiva del club. Sin ir más lejos, lleva semanas sonando el nombre de Wegner como futuro líder del banquillo madridista. Si analizamos a este técnico nos daremos cuenta que Arsene no ganó títulos en su primer año en el Arsenal sino que, por el contrario, finalizó tercero en la Premier y sin clasificarse para la Champions. No es hasta su segundo año cuando consigue el doblete aunque siga sin hacerse con la Liga de Campeones -y que así sea por el bien del FC Barcelona-. Todo el mundo necesita un periodo de adaptación y hasta los mejores entrenadores lo requieren. De hecho, desde el 2005 no consigue un título para su club pero eso no importa en Inglaterra donde es aclamado y defendido por su equipo, seguidores, prensa y futbolistas.
Entonces, ¿por qué traer a alguien que puede cometer los mismos errores en su primer año al mando? ¿Nos encontramos ante un nuevo caso Vicente del Bosque? ¿Decidirá Florentino quedarse con lo "malo" conocido antes que con el utópico "bueno" por conocer para no tropezar con la misma piedra por segunda vez? Las respuestas a estas preguntas carecen de importancia. Manuel Pellegrini ya lo ha decidido y no hay marcha atrás, abandonará el club merengue a final de temporada, su orgullo no le permite seguir siendo pisoteado. De nuevo en su carrera abandonará un club por su propio pie y no por los malos resultados obtenidos sino por el mal trato recibido. Queda, por tanto, poco para que se produzca un nuevo estrechamiento de manos entre Pellegrini y Florentino pero esta vez será para hacer realidad la despedida del chileno: un incomprendido con mucha paciencia.
[Nota mental: Seguro que muchos equipos de renombre comienzan a frotarse las manos para pujar en la encarnizada lucha por los servicios de Manuel Pellegrini...quizás otro equipo blanco]
Artículo de Montse García
pokegol.wordpress.com





viernes 02 abr a las 16:19