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No quisiera justificar la derrota del Valencia en el Calderón por el espectáculo bochornoso de Pérez Burrull, pero sí conviene matizar algunos aspectos.
El Valencia también se vio perjudicado, y mucho, por el arbitraje del cántabro. Es cierto que el gol de Silva viene precedido por un posible penalty de Banega, si bien el hecho que condicionó definitivamente el partido fue la jugada de la mano de Marchena. Creo que no cabe duda que el colegiado y sus asistentes no vieron la jugada. Hubiera sido un error garrafal, de acuerdo, pero jamás en mi vida había visto que los jugadores de un equipo y su afición pudieran condicionar de tal manera una decisión. Porque Burrull no señaló nada en primera instancia, hasta que Assunçao, que desde mi punto de vista debió ser expulsado, le paró. El silbato no se oyó. La jugada seguía. Hoy estaríamos hablando de un arbitraje perjudicial para el Atlético que seguramente hubiera condicionado el partido. Habría polémica y moviola, como siempre. La esencia del fútbol. Pero me parece inadmisible que el colegiado de un partido pare el partido simplemente para consultar una tercera opinión, fruto de la duda a posteriori de la decisión, cuando ni él mismo ni su linier vieron el penalty. ¿Qué credibilidad y confianza se desprenden de la figura del árbitro, tras ver que duda de su propio criterio? Que introduzcan si quieren el vídeo, porque pinganillo ya hay, aunque según Burrull no funciona, y se cree la figura de un juez de televisión. Aunque realmente no soy partidario de esto, que ya se habló en una editorial de SH. Quizá la solución pase por implantar el juez de área como en la Europa League. No lo sé, porque en el caso de la mano de Marchena no hubiera estado a menos de diez metros de la jugada. Con el ambiente ya crispado llegó la expulsión de Miguel en la segunda mitad, increíble por cierto. Pero importan más los penaltys, claro.
Y digo que no quisiera justificar la derrota porque jugamos un partido lamentable en medio del esperpento, pero me da rabia que hoy se hable de los tres penaltys que Burrull no vio, pero sea algo admitido con normalidad que un equipo pare el partido y obligue al árbitro a rectificar una decisión.
Por otra parte, nada tengo en contra de los atléticos, y no quiero entrar a discutir si son la mejor afición, la más fiel y demás medallas que se les suele colgar. Muchos de mis grandes amigos son colchoneros, y es posible que su carácter y su personalidad estén influidos por su condición de rojiblancos. Pero me parece algo totalmente impropio y deleznable que miles y miles de personas unan sus gargantas al canto de “César, muérete”, tras 90 minutos haciéndole la vida imposible. Precisamente no eran unos pocos, y puedo atestiguarlo porque estaba en el campo. Unos pocos, sí, fueron los que pitaron a Jurado cuando saltó al campo, igualmente de pasado madridista…
El Matador, no diga Kempes, diga gol!







martes 02 mar a las 09:01