Llegar para mantenerse.
Ese es el mayor objetivo de todo equipo que viene de una categoría inferior. Disfrutar de estar en Premier ya es un privilegio en esencia, pero quedarse en ella es una demostración de buen equipo. Es una constante que los equipos recién ascendidos luchen, en la temporada siguiente, por no perder nuevamente la categoría que han conseguido hace meses. Las cosas se han hecho con criterio ya que se sigue confiando en el mismo entrenador que dio el ascenso. Será la tercera temporada en el equipo de Mick McCarthy y, si las cosas siguen pintando del mismo color, no será la última. Los Wolves han llegado a la Premier con ganas de morder.No está siendo más que su segunda temporada en la Premier League (no así en la primera categoría inglesa, nótese la diferencia). Durante la primera etapa, allá por el año 2003, no se consiguió el sueño de mantenerse. En última posición, y sin opción a mucho más, volvieron a Championship. Desde entonces se han ido forjando como equipo. Tras sufrir en la temporada 2004 y quedar a un sólo punto de un nuevo descenso, comenzaron a cambiar las cosas en Wolverhampton. El golpe definitivo se ejecutó en el año 2008-2009 firmando una temporada soberbia. Siete victorias en los ocho primeros partidos les colocaron en lo alto de la clasificación y no se separaron en ningún momento de los puestos de playoff hasta el consumado ascenso. Es más, desde la jornada 14º no cedieron la primera posición.
La llegada de Sylvan Evanks-Blake, ex ManUd, fue el punto de inflexión definitivo. Sus 25 dianas en la temporada fueron el motor de los Wolves para mantenerse siempre en posiciones cabeceras. Pero no sería justo mencionar a un sólo jugador. Si hay otro futbolista que destacó en la temporada del merecido ascenso, no fue otro que Michael Kightly. Ni más ni menos que ocho goles y diecinueve asistencias para el centrocampista inglés que, además, vio como su temporada finalizaba en marzo debido a una lesión en el pie. Otros de los partícipes directos del ascenso fue el fichaje del delantero inglés, Chris Iwelumo, que terminó con 14 goles. El veterano Jody Craddock, el capitán Karl Henry y otros jugadores como David Edwards, David Jones o Matthew Jarvis fueron los máximos exponentes de este logro. Con el equipo como grupo y buenas individualidades, los Wolves volvían a la Premier League consiguiendo 90 puntos.
Con la llegada de la nueva temporada, las cosas se han seguido haciendo bien. Los fichajes han sido contados pero necesarios (salvo excepciones). A destacar, la incorporación del lateral derecho Ronald Zubar, la prolongación de la cesión durante otra temporada más de Michael Mancienne, jugador en propiedad del Chelsea y la contratación de Marcus Hahnemann, portero del Reading. Pero hay dos nombres que brillan por su calidad. Dos fichajes que destacan por encima de los demás. Llegando libre y con vitola de pelotero, Nenad Milijas ha sido uno de los grandes aciertos. Internacional con Serbia, posiblemente le veamos en el Mundial de Sudáfrica. Por último, el delantero centro titular con 7 goles esta temporada (máximo goleador de los Wolves) es Kevin Doyle, fichado del Reading por 6'5 millones de libras.
Cuando las cosas se vienen haciendo bien por dinámica, se terminan consiguiendo resultados acordes con el trabajo realizado. Por estas razones, el Wolverhampton se encuentra seis puntos por encima del descenso y con un calendario sencillo, por lo que se prevee una nueva temporada en la máxima categoría para The Wanderers. Mike McCarthy ha sabido aguantar en las posiciones críticas para avanzar y progresar cuando el equipo lo necesitaba. Muchos daban a los Wolves como carne de Championship hace tiempo, pero el buen mes de marzo (dos victorias y dos derrotas en cinco partidos) les han terminado por sacar del descenso. Con cuatro partidos por jugar, el Wolverhampton busca consolidarse en la Premier. Los Wolves han venido para morder.
Cortesía: desdeanfield.blogspot.com







viernes 16 abr a las 14:12