El Arsenal deslumbra y nuestra motivación sigue creciendo a un ritmo que Nuestro Seño Wegner tendrá que gestionar y, yo, personalmente, no le veo límite a este equipo.
Levántense de sus asientos para recordar el partidazo contra el Tottenham porque fue una auténtica lección acerca del significado del juego colectivo.Creo que buena parte del exitoso espectáculo que estamos mostrando este año pasa por la delicada y decisiva posición que ocupa Song dentro del sistema que ha confeccionado su, otra vez, Majestad Wegner. Song se sitúa por delante de la defensa y gracias a su portentosa capacidad atlética y su sencillo pero efectivo rigor táctico, libera a Cesc y Diaby, quienes destinan buena parte de sus energías para aquello que es preciso; la elaboración del juego de ataque pasa por el hecho de que en casi todos los lances del juego tenemos superioridad numérica y que una vez el balón llega a Arshavin -ayer jugó a pierna cambiada- o a Bendtner -sigue dispuesto en flanco derecho- todo es más fácil porque la defensa rival, sin darse cuenta, observa cómo hay cinco tipos atacando al mismo tiempo, que vienen desde todos los lados y por sorpresa.
Con la victoria frente al Tottenham nos colocamos a tres puntos del Manchester United y a cinco del Chelsea. Con un partido menos y una media de 3,2 goles por partido esperamos con apremio la siguiente jornada, en la que primero y segundo juegan entre ellos.
En otro orden de cosas; la suerte nos ha sonreído porque después, casi me olvidaba de comentarlo, pasar por encima del Liverpool en la Carling Cup, ahora nos enfrentamos al Manchester City. Van (Basten) Persie ya le ha dicho a su Majestad Wegner que quiere jugar el partido, básicamente porque tiene una cuenta pendiente con ese jugador que no nombraré y que se dedicó a correr la banda de su estadio para celebrar el gol que nos metió, mientras se le caían todas las libras de los bolsillos e ingenuamente pensaba que era feliz.
Malone




