Qué calamidad.
No dispongo de muchas palabras para entender lo sucedido ayer noche en Portugal, un poco más y tiramos por la ventana todo el esfuerzo realizado durante la fase de grupos. No sé si achacar la fragilidad defensiva al estado psicológico del equipo o pensar que una mala noche la tiene cualquiera, pero qué digo, estamos en octavos de final de la Champions y esto no se puede permitir.Supongo que los dos goles ya deben formar parte de todos los vídeos que recopilan jugadas divertidas, patosas y, por qué no decirlo, estúpidas. Creo que esto es lo que se ajusta más a todo lo que pasó y pienso.
Eso sí, no entiendo cómo la UEFA no ha sancionado de por vida al árbitro de ayer, no sé si lo saben queridos y queridas hinchas, pero es el mismo que concedió el gol de Henry con la mano. Supongo que el señor Martin Hansson cree que era la hora de castigar a algún francés. Digo todo esto porque, a pesar de que el segundo gol parezca una ridiculez, creo que la voluntariedad de la cesión no es tan clara como a simple vista parece. Después, no sé hasta que punto nuestro portero anduvo despistado o bien al árbitro se le olvidó que la sanción que señalo estaba dentro del área.
Lo mejor del resultado de ayer es tanto el gol de Sol como su vuelta sobre un terreno de juego en un partido importante. Lo peor, se confirma que el varapalo que recientemente hemos sufrido ante el Villa, Chelsea y Manchester United ha terminado de trastocar la mentalidad de los jugadores. Parecen actores encima de un escenario con la mente en blanco, quiero decir, que se han olvidado por completo de cuál es el guión y su papel dentro de la obra que Nuestro Señor Wegner ha diseñado para esta temporada.
No sé si lo más sensible sería tratar de recuperar a los jugadores o bien darles unas vacaciones para recapaciten sobre sus posibilidades de aquí a final de temporada.
La situación no está para tirar cohetes ni tampoco para aferrarse a ningún tipo de confianza objetiva; en liga, estamos a seis puntos del Chelsea y a cinco del Manchester United (dos equipos que han de enfrentarse entre ellos), mientras que en Champions aún podemos demostrar que no hemos terminado, porque el gol marcado nos puede dar alas para el partido de vuelta en el Emirates.
Si de verdad queremos aspirar a algo digno lo primero que hay que hacer es seguir confiando en la idea que año tras año nos acerca a las puertas del cielo que después de cierran de sopetón, no encuentro otro método más fidedigno.
Ahora tenemos tres partidos que se podrían considerar como asequibles y no hay mejor remedio que una buena dosis de puntos para estabilizar la montaña (anímica) rusa en la que estamos inmersos; Sunderland, Stoke City y Burnley.
Malone




