Disgustado, abatido, decepcionado, con cierto punto de rabia, y hasta con una dosis de frustración, así terminé de ver el empate de ayer, así estaba yo cuando vi entrara la maldita pelotita en el minuto 90.
p>Es cierto que hemos conseguido algunos triunfos agónicos, pero es que el fútbol tiene que ser mucho más justo con nosotros. Creo que somos uno de los pocos que trata de preservar la belleza de este deporte entre tanta suciedad, con unos medios escasos en comparación con los gigantes que nos rodean e intentan aplastarnos. Estoy seguro que tanta resignación no sirve de nada porque la realidad.
Sin duda, Birmingham es una ciudad maldita para nuestra historia. Si el año pasado ya vimos que las pocas esperanzas de alzarnos con el título se evaporaban al tiempo que le partían la pierna a Eduardo, este año más de lo mismo; empate cuando el árbitro ya iba a dar por terminada la sesión y entrada a destiempo y con alevosía a Cesc, quien es duda para el partido de Champions. ¿Tan malos somos como para que no cesen de generar jugadas voluntarias, que busquen dañarnos físicamente? Cuando Nuestro Señor Wegner pide algo de protección lo hace porque le encante quejarse, es que tiene motivos y, con el de ayer, uno más. A santo de qué viene esta entrada al pie de apoyo de Cesc, que alguien me lo explique por favor.
La situación en la tabla se complica. Seis partidos por jugar cuatro puntos de distancia entre el Manchester y nosotros y tres con el Chelsea. Ellos han de enfrentarse entre sí, pero es que ahora, a diferencia de antes, necesitamos que pinchen en dos ocasiones. Queridos y queridas hinchas del Arsenal, lo hemos dado todo, nos hemos vaciado tras una temporada muy dura, salpicada por lesiones, hemos luchado hasta el final pero creo que, a menos de que haya un revolcón imposible, este año tampoco, y mira que hemos estado cerca: una lástima.
Malone




