Tras el minuto 93 de la debacle de Stamford Bridge, ya fuera de la lucha por una Premier que se iría a Manchester, reina la decepción en la afición y la plantilla blue… Decepción.
Ese tipo de decepción que nace de la incredulidad, que te lleva de cabeza al psicoanalista, te hace agachar la cabeza y te convierte en prisionero de la autocrítica.Mientras, “algunos” , los autodenominados “románticos” sacan pecho. Ellos ya lo sabían: “Para ganar hay que jugar bien” , “No se ganan títulos con planteamientos defensivos”… y tras ese minuto 93 parece que solo existe una fórmula, la senda del triunfo blaugrana. Una moda, una idea que seduce a toda Europa, una nueva fe. ¿Conversión forzosa? ¿Cambio de rumbo al son de petrodólares? Toda Europa espera en ese instante que Abramovich ponga varios cheques en blanco al frente de la nave… No, finalmente un experimentado capitán de Reggiolo por nombre Ancelotti será el encargado de guiar el barco blue. Él, su ética de trabajo y una pretemporada con la menor inversión económica de los últimos años… y es que a veces no hay que volverse loco, a veces solo hay que confiar en lo que ya funcionó.
“Románticos” del jogo bonito, aquí tenéis unos números:
146 días después del minuto 93 el Chelsea se mantien 1º de la Premiere con 6 partidos ganados, 15 goles a favor y una racha que los mantiene invicto esta temporada además de su primera victoria en Champions. No pierden desde el 21 de marzo, casualmente contra un Tottenham que destrozaron este fin de semana.
Confianza, experiencia y el poso de una decepción que tenía que doblegar una esencia que ha acabado reforzando…
Mientras algunos se preguntan a qué juega Europa, señor Molloy, yo estoy tranquilo. Estoy tranquilo porque sé que este Chelsea juega a fútbol.
Dr. Hyde







sábado 26 sep a las 11:36