Diez partidos quedan para que se acabe la liga.
Diez finales de infarto, con el equipo sexto a un punto de City y Spurs. El cuarto puesto se vende más caro que nunca, y no va a ser una tarea fácil en absoluto para los Torres y compañía estar el año que viene en Europa. De aquí a final de temporada se vivirá una lucha fraticida con tres equipos. El Manchester City, tras la exhibición de pegada de la pasada jornada en Stamford Bridge, recibirá a dos rivales directos como son el Tottenham y el Aston Villa, y cuenta con un partido menos que los demás. El Tottenham, igualado a puntos con los blues, recibe a Arsenal y Chelsea, y visitará Manchester en dos ocasiones para medirse a City y United. Por su parte, el mayor hándicap para el Villa será el hecho de visitar a Chelsea y City. Son séptimos a tres puntos de nuestro Liverpool, pero cuentan con dos partidos menos que los podrían colocar cuartos.Pese a la dificultad de la encomienda, tenemos equipo y ambición para conseguirla, si bien las sensaciones no invitan demasiado a la euforia y al optimismo. Sólo la vuelta de Torres parece aportar algo de luz al final del túnel en el que se ha convertido esta temporada. Ante el Blackburn nos encomendamos a un gol suyo para llevarnos la victoria por la mínima. El siguiente paso será este lunes ante el Wigan.
Llevamos varios años con la misma tónica: siendo favoritos para la Premier en agosto, aspirantes a favoritos en enero, y sin opciones en abril. Europa ha sido nuestro consuelo y nuestra fuente de mayores alegrías, por lo que es muy importante para este Liverpool jugar la máxima competición continental. Debemos apelar al espíritu de Bill Shankly, que sentó las bases del Liverpool que Paisley llevaría a la cima del fútbol europeo, con permiso de Joe Fagan. Porque la Europa League no deja de ser un mal menor donde ahogar las penas. Particularmente creo que el valor principal de esta competición es permitir a los soñadores seguidores del Liverpool seguir acompañando al equipo por Europa, con el anhelo de una final. Pero hasta dicha final, las grandes exhibicones de los reds, las grandes noches europeas, no tienen lugar en el Nou Camp, en San Siro o en el Allianz Arena. ¿Prestigio? Por supuesto, no deja de ser un trofeo continental para la vitrina. Y quién no recuerda la final de 2001 ante el Alavés, una de las mejores de la historia. Precisamente el único título europeo que obtuvo Shankly fue la UEFA de 1973, (aunque las cuatro primeras Copas de Europa del Liverpool son tan suyas como de Paisley y Fagan, todo hay que decirlo). Pero para un equipo habituado a jugar la Champions no se convierte más que en el consuelo de los mediocres, de aquellos que no hicieron los deberes en la fase de grupos. Ójala podamos estar en Hamburgo, pero el año que viene, ¿qué? La obligación de Benítez, de Hicks y Gillet, de los jugadores y de los aficionados es llevar al equipo en volandas al cuarto puesto. El cómo no importa. Decía Shankly que “si estás en el área y no sabes que hacer con la pelota, métela en la red y ya discutiremos las alternativas más tarde”. Esta máxima se podría aplicar ahora. Vamos a conseguir la última plaza de Champions, y ya discutiremos en junio el juego y el rendimiento del equipo, qué se hizo bien y qué se hizo mal.
King Kenny (and could he play!)
Partidos restantes del Liverpool: Wigan (a), Portsmouth (h), Man United (a), Sunderland (h), Birmingham (a), Fulham (h) West Ham (h), Burnley (a), Chelsea (h), Hull (a).







viernes 05 mar a las 12:42