El sábado pasado, en la decimosexta jornada de la Premier League, el Manchester United encajó una derrota en Old Trafford ante el Aston Villa (0-1).
Un resultado malo no solo por la derrota en si, sinó porque no se aprovechó el tropiezo del Chelsea ante el Everton (3-3) y porque permitió al Arsenal de Wegner recortar tres puntos en su victoria en Anfield (1-2). Tres puntos nos separan ahora del Chelsea por arriba y del Arsenal por debajo, y los gunners con un partido menos.Hecho el análisis de la situación actual en la tabla, volvamos al partido ante el Villa: la verdad es que la derrota fue un castigo excesivo para el United. Es obligado hablar de la gran campaña que estan haciendo los hombres de Martin O’Neill, que sumando 29 puntos a estas alturas de la temporada se sitúan cuartos en la tabla. En Inglaterra se ha desatado el debate alrededor de si el Aston Villa va a ser la alternativa este año al Top Four que ha venido monopolizando la Premier los últimos años. Personalmente valoro de un modo muy positivo la llegada de nuevos equipos a las zonas nobles de la tabla, y parece ser que el Villa es éste año un serio candidato a aprovechar el bajón del Liverpool, junto al Tottenham y la incognita de los vecinos del City.
Creo que O’Neill planteó un partido muy inteligente que le salió bien, aunque pudo haber salido muy mal. Porque, sabedor del potencial del ManU en Old Trafford, templo que pocos equipos se atreven a profanar, planteó un partido en el que sus hombres se pertrecharon atrás y salieron a la contra con la velocidad tremenda de Agbonlahor, intentando hacer daño en la aún muy mermada defensa del United. Fue en una de dichas acciones cuando, en el 21, el citado Agbonlahor encontró el premio del gol, a la postre el único que se marcaria a lo largo de los 90 minutos, y en una de las poquísimas veces que el Aston Villa se acercó a la porteria de Kuszczak. A partir de ese momento, se dedicaron a defender los ataques del ManU, encabezados por un immenso (otra vez) Rooney, trabajando muy y muy bien las coberturas a los compañeros. Hubo jugadas en las que hasta 9 jugadores de campo del Villa pisaban su propia área, y ahi el United se estrelló en su afán por buscar el gol.
Aun así, poco se puede criticar del equipo de Ferguson, porque como digo, lo intentó de todas las maneras. Con Rooney apareciendo por todos los frentes de ataque, se intentó entrar por todos lados, derecha, izquierda, centro, de lejos… Evra, Carrick, Berbatov, Valencia, Giggs, Rooney… todos dispusieron de ocasiones, pero al final no hubo premio. Únicamente las bandas, ocupadas esta vez por Valencia y Park parecieron tener un rendimiento más discreto, pero fue en la segunda parte sobretodo, cuando salieron Owen y Berbatov, que el dominio del United fue aplastante. Insisto en que el equipo jugó muy bien, con dinamismo y con variedad de opciones en ataque, pero el sábado fue uno de esos días en que no hay manera de perforar la porteria rival, por más que se insista en ello. En definitiva, un castigo excesivo.
Geroge Red





martes 15 dic a las 08:43